Miedo

 Lo desconocido aterra, paraliza y desespera, sin embargo después de un tiempo la convivencia lo asienta al pavor, lo transforma en costumbre.

Cuando el miedo se vuelve tu mejor amigo, tu más fiel compañero ¿Qué más se puede hacer?, ¿Qué necesidad hay de pelear, de sufrir, de padecer?.

Su abrazo es frío, asfixiante y cercano, me conoce, me conoce muy bien; sabe mis más repugnantes secretos, mis tristes miserias, mis mentiras y mi dolor. ¿Cuál es el punto de intentar huir si siempre me va a encontrar?.

Cuando duermo me obliga a despertar, y despierto no me permite descansar.

Corta al hueso, duele, y sin embargo reconforta. Él sabe que yo lo quiero y que me causa dolor pero no le importa, le gusta, es su único propósito, su gran misión.

No puedo dejar de padecer, el miedo me domina, me ama y en este retorcido mundo, yo lo amo también. 

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